Petro da marcha atrás y entierra su plan de Constituyente
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El presidente de Colombia, Gustavo Petro, cedió ante la presión política y social y descartó definitivamente la idea de convocar una Asamblea Nacional Constituyente. La decisión, comunicada este jueves, pone fin a semanas de incertidumbre en el vecino país.
Para los ecuatorianos, especialmente los lojanos que viven en la frontera, este giro es clave: una Constituyente en Colombia podría haber generado inestabilidad institucional y afectado el comercio bilateral, las relaciones diplomáticas y el flujo migratorio en la zona limítrofe.
Contexto: ¿por qué Petro planteó la Constituyente?
El mandatario colombiano argumentaba que una nueva Constitución era necesaria para implementar las reformas que su gobierno impulsa, bloqueadas en el Congreso. Sin embargo, sectores políticos, empresariales y sociales le cerraron el paso, advirtiendo sobre una posible ruptura del orden democrático.
- Presión opositora: Partidos tradicionales y movimientos ciudadanos organizaron marchas masivas en Bogotá y otras ciudades contra la Constituyente.
- Advertencia internacional: La OEA y gobiernos de la región expresaron su preocupación por la estabilidad institucional colombiana.
- Costos políticos: La popularidad de Petro cayó al 33% según encuestas recientes, y el Congreso no mostraba interés en apoyar la convocatoria.
Lo que viene ahora
Con la marcha atrás, Petro buscará otras vías para sacar adelante sus reformas: diálogos con el Legislativo, consultas populares o decretos. Para Ecuador, la tranquilidad en Colombia es una buena noticia, pero habrá que observar si la crisis política interna del vecino se profundiza o se estabiliza.
En Loja, el sector exportador y los comerciantes fronterizos respiran aliviados: una Colombia convulsionada habría golpeado el intercambio comercial que supera los 300 millones de dólares al año en la provincia.
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