Ecuador: el legado económico de Moreno deja cuentas en rojo
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El gobierno de Lenín Moreno termina con una economía que dejó más preguntas que certezas. Para los lojanos, esto se traduce en menos empleo, más deuda y un futuro incierto. Las cifras oficiales muestran un saldo negativo que duele en el bolsillo.
¿Por qué importa? Porque cada ecuatoriano, desde el comerciante de Loja hasta el agricultor de la Sierra, siente el estancamiento. El gobierno de Moreno prometió reactivación, pero la realidad es otra: el crecimiento fue débil, la deuda pública se disparó y el desempleo golpeó con fuerza.
El contexto que explica el saldo negativo
Moreno asumió en 2017 con una economía heredada de Correa, golpeada por la caída del petróleo. Su gestión se enfocó en ajustes fiscales, pero sin lograr un despegue sostenido. La pandemia agravó todo: el PIB cayó más de 7% en 2020, y la recuperación fue lenta y desigual.
- Deuda pública récord: pasó de 45% del PIB en 2017 a más de 60% en 2021, según el Banco Central.
- Desempleo y subempleo: alcanzaron el 50% de la población activa, con mayor impacto en jóvenes y mujeres.
- Inversión extranjera estancada: no superó los 1.000 millones de dólares anuales, muy por debajo de necesidades del país.
Lo que viene ahora
El nuevo gobierno de Guillermo Lasso hereda una economía frágil, con poco margen fiscal y una sociedad exigente. Para Loja, la esperanza está en proyectos productivos y en una mejor distribución de recursos. Pero la tarea es enorme: reactivar el consumo, generar empleo y reducir la deuda sin sacrificar el bienestar.
La lección del gobierno de Moreno es clara: sin políticas económicas que prioricen a las personas, las cifras solo reflejan un saldo negativo que todos pagamos.
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