Un año de sumisión total: Asamblea al servicio de Noboa
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La Asamblea Nacional cumplió un año de alineación total con el presidente Daniel Noboa. No hubo veto que tumbara, ni ley que frenara. La oposición desapareció y el oficialismo avanzó sin resistencia.
Para los ecuatorianos, esto significa que las decisiones de Noboa, como bases militares extranjeras o recortes en subsidios, pasaron sin debate real. ¿Gobernabilidad o peligro para la democracia?
Contexto: el giro copernicano del Legislativo
Desde 2024, la alianza entre el Ejecutivo y la mayoría legislativa, forjada tras la consulta popular, ha permitido una velocidad legislativa inédita. La lupa está en la falta de contrapesos.
- Leyes clave: reforma tributaria sin objeciones, privatización parcial de empresas públicas, y respaldo a la seguridad sin control.
- Silencio opositor: los bloques críticos se diluyeron o negociaron cargos a cambio de apoyo.
- Fiscalización nula: en un año no se procesó un solo juicio político, ni se citó a un ministro con consecuencias reales.
Lo que viene ahora
El siguiente paso es la reforma judicial y la posible reelección de Noboa. Sin una Asamblea independiente, el equilibrio de poderes está en juego. Los ciudadanos deben observar si este apoyo incondicional deriva en un gobierno sin rendición de cuentas.
La lección es clara: una Asamblea que no fiscaliza se convierte en un trampolín para el poder absoluto. Ahora, la responsabilidad recae en la ciudadanía para exigir contrapesos reales en 2025.
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