Thera Retro de Create: ¿buen café o solo estilo retro? Lo probamos meses
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He pasado meses usando la cafetera Thera Retro de Create. Y la pregunta que muchos se hacen es: ¿hace un café realmente bueno o todo es ‘pretty privilege’? Aquí van mis impresiones, sin filtros y con los pies en la tierra lojana.
Para el lector ecuatoriano, que valora tanto el diseño como el sabor de un buen café de altura, esta cafetera promete estilo retro con funcionamiento moderno. Pero, ¿cumple en la práctica diaria o solo es un lindo adorno en la cocina?
Contexto: la fiebre retro en electrodomésticos
Create ha apostado fuerte por el diseño vintage en sus productos. La Thera Retro imita a las clásicas cafeteras de filtro de los años 50, pero con materiales actuales. En Ecuador, donde el café nacional es cada vez más apreciado, tener una máquina que extraiga bien el sabor es clave. Probamos el modelo durante tres meses, con diferentes tipos de café molido y grano (usando el molinillo incorporado).
- Sabor: El café resultante es suave y equilibrado, aunque no alcanza la intensidad de una espresso. Ideal para quien busca una taza filtrada clásica.
- Diseño vs. funcionalidad: La estética es impecable (colores pastel, forma retro), pero la jarra de vidrio es frágil y el cable de alimentación es corto. En cocinas lojanas, puede ser un inconveniente.
- Mantenimiento: El sistema antical es básico; en zonas con agua dura como Loja, habrá que descalcificar cada 15 días. La limpieza del filtro permanente es sencilla.
Lo que viene ahora
Si estás pensando en comprarla, ten claro que es más un objeto de deseo que una herramienta profesional. Para el día a día, cumple, pero si buscas un café de especialidad, quizá prefieras una francesa o una italiana. La Thera Retro gana por su carisma, pero pierde si priorizas solo la función.
En resumen: si te enamora el diseño retro y tu paladar no es demasiado exigente, será una compañera encantadora. Pero si lo tuyo es el café de altura con extracción precisa, mejor mira otras opciones. Al final, el ‘pretty privilege’ tiene su precio, y aquí se paga con un café correcto, no excepcional.
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