El secreto griego para un pastel de calabacín y feta que siempre sale bien
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En las cocinas de las abuelas griegas, el calabacín no es un simple vegetal: es la base de un pastel que nunca falla. Rápido, con pocos ingredientes y sin complicaciones, esta receta cruza el Atlántico para llegar a las mesas lojanas con un sabor que huele a tradición.
Para el lector ecuatoriano, este pastel representa una opción práctica: porque el calabacín abunda en las ferias locales, el queso feta se puede reemplazar por queso fresco o maduro del país, y el tiempo de preparación no supera los 30 minutos. Una comida real que no exige horno ni utensilios especiales.
Un clásico que se adapta a la cocina de Loja
La receta original combina calabacín rallado, huevos, harina, queso feta y hierbas como eneldo o menta. Pero en Ecuador, el queso de suero o el queso de hoja funcionan igual de bien, y el cilantro fresco le da un toque local que la abuela griega aprobaría.
- 3 calabacines medianos: rallados y escurridos para eliminar el exceso de agua. Si están muy fibrosos, se pueden pelar.
- 200 g de queso feta o sustituto local: desmenuzado. El queso de hoja o maduro aporta una textura cremosa similar.
- 2 huevos y 4 cucharadas de harina: suficiente para ligar la mezcla. Opcional: una pizca de polvo de hornear para esponjar.
Mezclar todo, sazonar con sal, pimienta y eneldo (o cilantro). Verter en un molde engrasado y hornear a 180°C por 25-30 minutos, hasta que dore. Si no hay horno, se puede cocinar en sartén tapada a fuego bajo, como una tortilla gruesa.
Lo que viene ahora
Este pastel se sirve tibio o frío, solo o con una ensalada de lechuga y tomate. En Loja, acompañado de una aguapanela o un café de la mañana, se convierte en un almuerzo completo. La abuela griega lo sabía: lo simple, bien hecho, siempre funciona.
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