David Bowie y la película que lo rescató del abismo: una historia de cocaína, moteros y marcianos
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Corría 1975 y David Bowie estaba al borde del colapso. Su adicción a la cocaína lo había llevado a un estado paranoico y físico devastador, pero el rodaje de ‘The Man Who Fell to Earth’ se convirtió en un inesperado refugio que lo mantuvo con vida.
Para el lector ecuatoriano, esta historia revela cómo el arte puede ser un salvavidas en los momentos más oscuros. Bowie, un ícono global, encontró en la interpretación de un extraterrestre perdido en la Tierra una forma de canalizar su propio caos interior.
El contexto de una estrella al límite
Bowie consumía grandes cantidades de cocaína, apenas dormía y su salud mental se deterioraba. En ese estado, aceptó el papel de Thomas Jerome Newton, un alienígena que llega a la Tierra en busca de agua para su planeta moribundo. La película, dirigida por Nicolas Roeg, era un drama de ciencia ficción lleno de simbolismo, moteros y escenas surrealistas.
- Una adicción a punto de matarlo: Bowie consumía hasta un gramo de cocaína al día.
- Un rodaje catártico: La soledad del personaje reflejaba la suya propia.
- Ni él entendía la trama: Bowie admitió que no comprendía del todo el guion, pero se entregó por completo.
Lo que viene ahora
Pese a que la película fue un éxito de culto, Bowie siempre confesó no haberla entendido del todo. Sin embargo, el rodaje le proporcionó una estructura que lo ayudó a sobrevivir. Poco después, se mudó a Berlín para limpiarse y renacer artísticamente.
La lección es clara: a veces, lo que no entendemos es precisamente lo que nos salva. Bowie encontró en un motero espacial una razón para seguir adelante.
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