Receta griega de calabacín y feta que triunfa en Loja
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Si buscas una receta fácil, rápida y con sabor a tradición, el pastel griego de calabacín y feta es tu mejor opción. No necesitas ser chef ni tener ingredientes exóticos: con lo que tienes en casa, puedes lograr un plato que huele a Grecia y sabe a triunfo.
Esta preparación, que pasa de generación en generación, es perfecta para los días en que quieres comer rico sin complicarte. Además, es una forma inteligente de aprovechar esos calabacines que sobran en la nevera. En Loja, donde valoramos la comida casera, esta receta se vuelve un básico.
¿Por qué esta receta funciona siempre?
La abuela griega lo sabía: la clave está en la combinación de ingredientes simples y en la técnica de escurrir el calabacín para que no suelte agua. Así se logra una textura firme por fuera y suave por dentro.
- Calabacín rallado y escurrido: imprescindible para que el pastel no quede aguado. Usa un paño limpio o tus manos para eliminar el exceso de líquido.
- Queso feta desmenuzado: aporta el toque salado y cremoso característico. Si no consigues feta, puedes usar queso fresco o cotija.
- Huevos y harina: funcionan como ligantes. La proporción es 2 huevos por cada 3 tazas de calabacín rallado y 100 g de feta.
Lo que viene ahora
Precalienta el horno a 180°C y mezcla todos los ingredientes. Vierte en un molde engrasado y hornea por 30-40 minutos, hasta que esté dorado. Puedes acompañarlo con una ensalada verde o un yogur natural. Sirve caliente o frío, y verás cómo desaparece.
Esta receta demuestra que lo tradicional siempre tiene un lugar en nuestra mesa. Anímate a probarla y cuéntanos cómo te quedó. Si te gustó, compártela con quien más quieras.
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