Cada vez más ecuatorianos ganan menos y trabajan peor: el empleo precario se consolida
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María, quiteña de 34 años, trabaja 10 horas diarias como vendedora ambulante y gana apenas 350 dólares al mes. No tiene contrato, ni seguro, ni derecho a vacaciones. Su caso es cada vez más común en Ecuador: el empleo precario avanza y los ingresos de los trabajadores se estancan o reducen.
Para el lector de Loja y del país, esta tendencia significa que conseguir un empleo formal con todos los beneficios es cada vez más difícil. Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), la tasa de empleo adecuado sigue por debajo del 35%, mientras que el subempleo y el empleo informal superan el 60%. Esto se traduce en familias que no logran cubrir la canasta básica, que en diciembre de 2024 se ubicó en 735 dólares, mientras que el salario mínimo es de 460 dólares.
Contexto: ¿cómo llegamos a esta situación?
La precarización del empleo en Ecuador viene de larga data. La flexibilización laboral iniciada en gobiernos anteriores, sumada a la pandemia de covid-19 y la inestabilidad política, han debilitado el mercado de trabajo formal. El crecimiento del empleo se concentra en sectores como el comercio informal, la construcción temporal y los servicios domésticos, donde predominan los contratos verbales y la rotación constante.
- 7 de cada 10 nuevos empleos en 2024 fueron informales, según datos del INEC.
- Los ingresos promedio de los trabajadores independientes cayeron un 12% en términos reales desde 2022.
- En Loja, la tasa de subempleo alcanza el 45%, superior al promedio nacional del 38%.
Lo que viene ahora
La discusión sobre una nueva reforma laboral está sobre la mesa, pero expertos advierten que sin un fortalecimiento de la inspección del trabajo y sin políticas activas de empleo, la precariedad seguirá aumentando. Mientras tanto, miles de ecuatorianos continuarán sorteando la incertidumbre de un ingreso que no alcanza y un trabajo que no protege. La próxima encuesta del INEC, prevista para marzo, mostrará si la tendencia se agrava o si hay señales de mejora.
El dato clave es que, sin empleo formal, la movilidad social se detiene. Ecuador necesita urgentemente políticas que vinculen la productividad con el bienestar de los trabajadores.
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