Macará exige apertura urgente del puente internacional
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El puente internacional de Macará, cerrado desde hace meses, se ha convertido en un símbolo del estancamiento económico en la frontera sur. Mientras los pasos informales crecen, el comercio formal se asfixia.
Para el ciudadano de Loja y Ecuador, esto no es un problema lejano: cada día que el puente permanece cerrado, se pierden ingresos, empleos y oportunidades de integración con Perú. La región depende de este cruce para exportar productos, atraer turismo y mantener viva la economía local.
Contexto de una frontera paralizada
El puente internacional de Macará conecta Ecuador con Suyo (Perú) y es vital para el intercambio comercial y turístico. Su cierre, oficialmente por mantenimiento o medidas sanitarias, ha llevado a que miles de personas crucen por pasos no autorizados, con riesgos de seguridad y pérdida de control aduanero.
- Impacto económico: más de 50 millones de dólares en pérdidas acumuladas para comerciantes y transportistas de la zona.
- Alternativas insuficientes: los pasos informales no garantizan control fitosanitario ni seguridad, y encarecen los productos.
- Reclamo ciudadano: organizaciones locales exigen una fecha concreta de reapertura y mesas técnicas con autoridades nacionales y peruanas.
Lo que viene ahora
La presión social crece. Dirigentes de Macará anuncian movilizaciones si en los próximos 15 días no hay una respuesta oficial. El Gobierno ecuatoriano debe coordinar con su par peruano para agilizar los acuerdos bilaterales.
Mientras tanto, el comerciante y el viajero deben estar atentos: la reapertura no solo devolverá fluidez al paso fronterizo, sino que reactivará una de las economías más dinámicas del sur de Ecuador. Sin el puente, Macará y Loja pierden su ventana al mundo.
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