Daniel Noboa: el No en la consulta y el camino estrecho para cambiar la Constitución
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Ecuador dijo ‘No’. La consulta popular de 2025, planteada por el presidente Daniel Noboa para reformar la Constitución, no logró el respaldo mayoritario. Ahora, la pregunta que flota en Loja y todo el país es: ¿qué sigue? El mandatario no puede ignorar el resultado, pero la necesidad de cambios estructurales sigue latente. ¿Tiene aún herramientas para mover la rueda constitucional?
Para usted, lector de Ahora Loja, esto no es solo un juego político. Si Noboa no logra reformas, asuntos como la seguridad, el empleo o la descentralización podrían estancarse. Pero tampoco puede pasar por encima de la voluntad popular. Es momento de entender las opciones reales que tiene sobre la mesa.
Contexto: el camino de las reformas en Ecuador
La Constitución de Montecristi establece tres vías para su modificación: enmienda, reforma parcial y asamblea constituyente. La consulta popular es un mecanismo para validar cambios, pero no el único. La derrota en las urnas cierra esa puerta, pero deja otras entreabiertas.
- Enmienda: cambios puntuales que no alteren la estructura fundamental. Requiere mayoría calificada en la Asamblea Nacional, donde Noboa no tiene mayoría propia. Necesitaría negociar con otras bancadas.
- Reforma parcial: modificaciones más profundas que no impliquen una nueva Constitución. Exige dos debates en la Asamblea con mayoría absoluta y posterior control automático de la Corte Constitucional. También pasa por el Legislativo.
- Asamblea constituyente: la ruta más ambiciosa. Requiere referendo aprobatorio o consulta popular específica. La reciente derrota hace inviable políticamente intentarlo ahora, pero podría reactivarse más adelante con un nuevo proceso.
Lo que viene ahora
El presidente Noboa deberá medir sus pasos. Una opción es apostar a la enmienda impulsando temas de consenso, como seguridad o justicia, que podrían sumar apoyos en la Asamblea. Otra, usar su capital político para fortalecer su bancada de cara a las elecciones de 2025 y luego retomar el proyecto con mayor respaldo. Lo que no puede hacer es ignorar el mensaje de las urnas. El camino de la reforma constitucional se ha vuelto más angosto, pero no está cerrado. La clave estará en la negociación y en saber leer el pulso de un país que, por ahora, prefiere el cambio gradual.
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