Los peligros del ‘boom’ de la medicina estética: ¿vale la pena el riesgo?
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Cada vez más lojanos recurren a tratamientos estéticos como bótox, ácido hialurónico o criolipólisis, pero el auge también ha traído riesgos: desde quemaduras hasta infecciones graves. La falta de regulación y de profesionales capacitados enciende las alarmas.
Para ti, que sueñas con un cambio estético, la pregunta es clave: ¿estás poniendo tu salud en manos seguras? No se trata de demonizar la medicina estética, sino de entender que un procedimiento mal hecho puede dejarte secuelas de por vida.
El contexto: un mercado en expansión sin control
En Ecuador, la medicina estética no está regulada como especialidad médica. Cualquier persona con un curso de fin de semana puede ofrecer inyecciones o tratamientos con láser. El Ministerio de Salud ha recibido decenas de denuncias por malas prácticas, pero la fiscalización es escasa.
- Verifica al profesional: Exige que sea un médico con título de especialista en dermatología o cirugía plástica. No te fíes de ‘esteticistas’ o ‘cosmetólogas’ sin respaldo.
- Revisa el lugar: El procedimiento debe hacerse en una clínica autorizada, con medidas de asepsia. Desconfía de domicilios o consultorios improvisados.
- Pregunta por los productos: Los insumos deben ser originales, con registro sanitario. Los precios demasiado bajos suelen esconder productos adulterados.
Lo que viene ahora
Ante el aumento de quejas, la Asamblea Nacional evalúa una ley que tipifique como delito el ejercicio ilegal de la medicina estética. Mientras tanto, la mejor protección eres tú: infórmate, exige y no te dejes llevar por ofertas tentadoras. Tu salud no tiene precio.
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