El plan de devolver la mitad del dinero de campaña si no alcanzas el 4%: una promesa que se desvanece
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La ley suena bonita en el papel: si un candidato no alcanza al menos el 4% de los votos, debe devolver la mitad del dinero que recibió del Estado para su campaña. Pero en la práctica, esa promesa se diluye por falta de reglas claras, fiscalización débil y plazos que nunca se cumplen. El resultado: el dinero de todos los ecuatorianos, incluido el de los lojanos, se queda en los bolsillos de quienes perdieron las urnas.
Para el ciudadano de a pie, esto no es solo un tecnicismo legal. Cada vez que un candidato no alcanza el umbral y no devuelve los fondos, está usando tu dinero sin rendir cuentas. En un país donde los recursos son escasos, cada dólar que no regresa es un dólar menos para salud, educación o vialidad.
El origen de la norma y su fracaso anunciado
La obligación nació en 2020 con la Ley Orgánica de Régimen Electoral, con el objetivo de desalentar candidaturas testimoniales y fomentar la responsabilidad fiscal. Sin embargo, nunca se reglamentó cómo calcular la devolución, quién la exige ni en qué plazo. El Consejo Nacional Electoral (CNE) reconoce que hasta ahora no ha logrado recuperar un solo centavo por esta vía.
- Sin mecanismo de cobro: No existe un procedimiento administrativo o judicial exprés para exigir la devolución. Los candidatos simplemente no pagan y no pasa nada.
- Fiscalización tardía: Las cuentas de campaña se revisan meses después de las elecciones, cuando los partidos ya han gastado o dispersado los fondos. La deuda prescribe rápido.
- Falta de sanción real: La ley prevé multas, pero son bajas y rara vez se aplican. Al final, es más barato no devolver que cumplir.
Lo que viene ahora
Con las elecciones de 2025 en el horizonte, el CNE ha anunciado que prepara un reglamento para hacer efectiva la devolución. Pero hasta que no existan reglas claras y una unidad de cobro con dientes, la norma seguirá siendo letra muerta. Como ciudadano, puedes exigir a tus autoridades electorales que prioricen este tema. Mientras tanto, cada voto a un candidato sin opciones reales es un voto que, indirectamente, financia su campaña con tu plata.
La próxima vez que veas a un candidato repartiendo volantes o prometiendo cambios, pregúntate: ¿qué pasará con el dinero si no llega al 4%? Hoy, la respuesta es sencilla: se queda con él, y tú pagas la cuenta.
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