“Mátame si quieres”: el grito de Guayaquil que resuena en Loja
[ahoraloja_share]“Mátame si quieres, no te tengo miedo”. La frase, repetida por comerciantes de Guayaquil, no es una provocación: es el límite de una ciudad que enfrenta a diario extorsiones de bandas armadas. En los mercados, los talleres y las tiendas, un mensaje de texto o una llamada pueden cambiar la vida de cualquiera.
Para el lector de Loja y del resto del Ecuador, este no es un problema lejano. El modus operandi de las bandas –que exigen pagos semanales a cambio de no atentar contra la vida– ya se ha reportado en provincias vecinas. Entender cómo operan es el primer paso para no ser víctima.
Cómo operan las bandas en Guayaquil
Según testimonios recogidos por la prensa local, las extorsiones comienzan con una llamada que detalla la ubicación del negocio, los horarios del dueño y hasta los nombres de sus hijos. Luego exigen sumas que van desde los 50 hasta los 500 dólares semanales. Quien no paga, recibe una amenaza directa: “Vamos a quemar tu local” o “vas a desaparecer”.
- Inteligencia previa: las bandas estudian a sus víctimas durante días, anotando rutinas y puntos débiles.
- Presión psicológica: amenazan no solo al dueño, sino a su familia cercana, generando miedo constante.
- Ejecuciones ejemplares: quienes se niegan a pagar o denuncian, pueden sufrir ataques armados como advertencia para otros.
Lo que viene ahora
La Fiscalía ha abierto varias investigaciones, pero la mayoría de víctimas no denuncia por temor a represalias. Mientras tanto, las extorsiones se expanden a provincias como El Oro, Santa Elena y –según reportes informales– a ciertos sectores comerciales de Loja.
La clave para enfrentar este flagelo está en la denuncia anónima y en la organización comunitaria. No estás solo si recibes una amenaza: hay canales como la línea 131 de la Policía o los buzones de denuncia en línea. La indiferencia solo fortalece a las bandas.
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