Un año incondicional con Noboa: la Asamblea se pasó al extremo
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La Asamblea Nacional votó, aplaudió y calló. Un año después, el balance es claro: el Legislativo se convirtió en un aliado incondicional del presidente Daniel Noboa. Para los lojanos, esta dinámica tiene consecuencias directas en la gobernabilidad y en la fiscalización.
¿Por qué importa? Porque cuando el Congreso deja de ser contrapeso, las decisiones del Ejecutivo pasan sin filtro. En Loja, eso se traduce en leyes que afectan desde el presupuesto de la universidad hasta los subsidios al gas.
El contexto de un año incondicional
Desde su instalación, la Asamblea 2023-2025 mostró una lealtad inusual. Con una mayoría de ADN, los votos clave fueron siempre a favor del gobierno: juicio político, leyes urgentes y reformas económicas. La oposición, fragmentada, perdió capacidad de negociación.
- Ley de Eficiencia: se aprobó sin cambios significativos, pese a críticas de sectores sociales.
- Fiscalización: solo se abrieron dos comisiones investigadoras, ninguna contra ministros.
- Presupuesto: se asignaron más recursos a seguridad, pero recortes en salud y educación afectan a provincias como Loja.
Lo que viene ahora
Con Noboa anunciando su reelección, la Asamblea seguirá siendo aliada. Pero el costo político crece: la ciudadanía empieza a preguntarse si tanto apoyo es realmente por el país o por intereses partidistas. Para el lector lojano, la clave estará en las próximas leyes que toquen su bolsillo y en si la Asamblea retoma su rol fiscalizador antes de 2025.
La democracia no es solo votar leyes, sino debatirlas. Un año de incondicionalidad deja a Ecuador sin el contrapeso que necesita.
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