Mano dura y militarización: ¿la receta que repiten los candidatos ante la crisis de seguridad?
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Desde Quito hasta Loja, los candidatos repiten una misma promesa: más militares en las calles. Pero la historia y los expertos sugieren que la ‘mano dura’ no siempre resuelve las causas de la inseguridad.
Para el lojano que cada día sale a trabajar, la propuesta suena tranquilizadora, pero ¿basta con aumentar la presencia castrense para frenar la extorsión, el microtráfico y la violencia? Este análisis desmenuza lo que está en juego.
El contexto de la promesa
Ecuador vive una crisis de seguridad sin precedentes, con récords de homicidios y una percepción de miedo generalizada. Frente a esto, la mayoría de candidatos presidenciales apuestan por la militarización de la seguridad ciudadana, una medida que ha sido aplicada antes sin resultados sostenibles. En Loja, la frontera con Perú y el crecimiento del crimen organizado hacen que el debate sea particularmente relevante.
- Efecto inmediato vs. estructural: La presencia militar reduce ciertos delitos en el corto plazo, pero no ataca las raíces socioeconómicas, como la falta de oportunidades y la corrupción.
- Riesgo de abusos y estigmatización: En zonas como Loja, el incremento de operativos puede derivar en violaciones de derechos humanos y criminalización de la pobreza.
- Costo fiscal y descuido de otras áreas: Destinar más recursos a la milicia puede significar menos inversión en educación, salud y prevención del delito.
Lo que viene ahora
La campaña avanza y, con ella, la necesidad de que el elector lojano vaya más allá del eslogan. Preguntar cómo se financiará, cuál será el plan de retiro y qué medidas complementarias se implementarán es clave para no caer en promesas vacías. Al final, la seguridad no se construye solo con uniformes, sino con instituciones fuertes y políticas integrales.
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