Agricultura regenerativa: el surco que abona el futuro de Loja
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No es una moda ni un simple retorno al pasado. La agricultura regenerativa está demostrando en campo lojano que se puede producir mejor sin quemar la tierra. Detrás de este enfoque hay suelo vivo, menos químicos y más rentabilidad para el pequeño productor.
Si trabajas la tierra o consumes alimentos, esto te importa: la regeneración de suelos no solo frena la erosión, sino que captura carbono y reduce costos. En Loja, donde el minifundio y la pendiente son el pan de cada día, esta práctica puede ser la diferencia entre perder la parcela o heredarla fértil.
¿De qué hablamos cuando decimos agricultura regenerativa?
Es un conjunto de técnicas que priorizan la salud del suelo: mínimo laboreo, cobertura vegetal permanente, rotación de cultivos e integración de animales. El resultado es un ecosistema productivo que se autorregula y requiere menos insumos externos.
- Menos labranza: al no arar, se conserva la estructura del suelo y la materia orgánica.
- Cobertura viva o muerta: mantiene la humedad, frena la erosión y alimenta a los microorganismos.
- Diversificación de cultivos: asociar maíz, fréjol y hortalizas mejora la fertilidad y reduce plagas.
Lo que viene ahora
En Ecuador, el Ministerio de Agricultura y algunos GAD provinciales ya impulsan escuelas de campo y capacitaciones en regeneración. Para el agricultor lojano, el siguiente paso es observar su propio terreno: identificar zonas degradadas, empezar con una parcela demostrativa y medir resultados. No se necesita gran inversión, sí voluntad de aprender y compartir experiencias.
El surco que se abre hoy con abonos verdes y raíces profundas es el que alimentará a la próxima generación. La tierra no pide más químicos, pide comprensión.
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