El nuevo equipo económico llega a Washington con la reforma tributaria como bandera
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El nuevo equipo económico del gobierno ecuatoriano aterrizó en Washington con la misión de convencer a los organismos multilaterales de que su plan sí funciona. Pero, para un lojano que espera pagar menos impuestos o que su negocio no se hunda, lo que allí se decida puede cambiarle la vida.
¿Por qué le importa esto a usted? Porque las decisiones que se tomen en esas reuniones incidirán directamente en su bolsillo: desde el precio de la gasolina hasta la fecha en que llegue una nueva carretera para Loja. El gobierno busca flexibilizar la meta fiscal a cambio de acelerar la reforma tributaria.
El contexto: ¿qué lleva el equipo a la mesa?
No es la primera vez que un ministro de Economía viaja a pedir oxígeno. Pero ahora hay dos novedades: un recorte del gasto público ya en marcha y una reforma tributaria que promete simplificar impuestos. En Washington, el FMI y el Banco Mundial evalúan si esas medidas son suficientes para despejar el déficit.
- Reforma tributaria: se simplificarían los tramos del IVA y se eliminarían exenciones. Para pequeños comerciantes lojanos, podría significar menos papeleo, pero también menos crédito fiscal.
- Meta de déficit: el gobierno busca aumentar el límite permitido al 2,5% del PIB. Esto daría margen para más inversión pública en provincias como Loja, siempre que no dispare la deuda.
- Apoyo internacional: se negocian desembolsos por $1.500 millones, condicionados a que Ecuador mantenga el ajuste sin aumentar pobreza. Si se consiguen, obras como la variante sur de Loja podrían reactivarse.
Lo que viene ahora
Los técnicos del ministerio volverán la próxima semana con un borrador de carta de intención. En las siguientes semanas, el Congreso deberá aprobar la reforma tributaria si quiere cumplir con el cronograma. Y en Loja, habrá que estar atentos: cualquier cambio en las reglas fiscales afectará las transferencias a municipios y, por tanto, las obras que la ciudad necesita.
El viaje a Washington no es un simple trámite. Es la prueba de fuego para un equipo que promete orden en las cuentas. Si logra el respaldo, los lojanos podrían ver alivio en algunos impuestos; si no, el apretón apenas comienza.
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