Noboa y su gobierno: ¿una oportunidad desperdiciada de cara a 2025?
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Cuando faltan apenas seis meses para las elecciones presidenciales de 2025, el gobierno de Daniel Noboa enfrenta una paradoja: su popularidad no despega y la Asamblea Nacional se ha convertido en un campo de batalla que frena hasta las iniciativas más urgentes. Para los lojanos, esta disfuncionalidad no es un simple ruido político; tiene consecuencias directas en obras, empleo y seguridad.
¿Por qué importa? La falta de acuerdos retrasa partidas presupuestarias clave para Loja, como la reconstrucción vial tras las lluvias y los proyectos de riego en el sur. Además, el clima de confrontación anticipa una campaña electoral tensa, donde los extremos podrían ganar espacio.
El origen del bloqueo
La relación entre el Ejecutivo y la Asamblea se ha deteriorado por la negativa de Noboa a nombrar a un vicepresidente que genere consensos —algo que incluso sectores afines le reclaman— y por la judicialización de varios casos que enfrentan a oficialistas y opositores. Mientras tanto, la crisis de seguridad y el déficit fiscal siguen sin soluciones estructurales.
- Sin vicepresidente político: Noboa ha evitado nombrar a una figura que articule con el Legislativo, lo que profundiza la descoordinación.
- Agenda empantanada: Proyectos como la reforma tributaria y la ley de seguridad social están estancados desde hace meses.
- Fractura regional: Las provincias del sur, incluyendo Loja, sienten que no hay atención prioritaria a sus necesidades frente al centralismo quiteño.
Lo que viene ahora
En los próximos meses se definirá si Noboa logra un “milagro político” que reactive su gestión o si la Asamblea profundiza la parálisis. Para el votante lojano, la clave estará en observar qué candidatos presentan propuestas concretas para descentralizar el poder y reactivar la economía local. Las elecciones de 2025 no son solo un cambio de mando; son una oportunidad para romper con la disfuncionalidad que hoy frena al país.
El horizonte es incierto, pero hay una certeza: la política disfuncional tiene un costo real, y en Loja lo pagan quienes esperan una carretera o un empleo. Estar informados es el primer paso para exigir cuentas.
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