Gaudí soñó en Loja: la Sagrada Familia, la iglesia más alta del mundo
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Cuando Antoni Gaudí murió en 1926, solo una cuarta parte de la Sagrada Familia estaba construida. Hoy, casi un siglo después, es la iglesia más alta del mundo, con una torre central que alcanza los 172 metros. Pero ¿qué veía Gaudí en su mente al trazar cada columna, cada vidriera?
Para los ecuatorianos, esta obra es un recordatorio de que la arquitectura puede ser un puente entre lo divino y lo terrenal. Al visitar este templo, el lector de Loja se enfrentará a una pregunta: ¿cómo se construye algo que desafíe el tiempo?
El arquitecto de Dios
Gaudí entendía la naturaleza como el libro sagrado de Dios. Sus columnas se inspiran en árboles; sus bóvedas, en hojas. Pero también era un genio de la ingeniería. Usó maquetas de yeso y cuerdas para calcular fuerzas, sin computadoras ni programas modernos. La basílica, cuando esté terminada en 2026, tendrá 18 torres: 12 para los apóstoles, 4 para los evangelistas, una para la Virgen y la más alta para Jesús.
- 172 metros: la altura de la torre central, equivalente a un edificio de 55 pisos.
- 100 años de construcción: desde que Gaudí tomó el proyecto en 1883, sigue en obra.
- 350 escalones: para subir a una de las torres y ver Barcelona desde las alturas.
Lo que viene ahora
La finalización está prevista para 2026, centenario de la muerte de Gaudí. Pero más allá de la fecha, la Sagrada Familia es un monumento a la paciencia y la fe. Para quien la observe desde Loja, es una lección: lo que se hace con amor y visión trasciende generaciones.
Gaudí dijo: ‘No se trata de ser original, sino de ser verdadero’. Y la Sagrada Familia, con cada piedra, lo demuestra.
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