Orden fiscal en Ecuador: ¿y el empleo?
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Dos años después de asumir el poder, el presidente Daniel Noboa ha logrado un hito que pocos gobiernos recientes consiguieron: orden en las cuentas fiscales. Pero en las calles de Loja y del país, la gente no celebra. El costo de vida sigue alto, el empleo formal escasea y la economía real parece no enterarse de la buena noticia fiscal.
Para un lojano promedio, que el déficit fiscal se haya reducido no significa nada si su sueldo no alcanza para fin de mes. La pregunta clave es: ¿cuándo llegará el crecimiento a los bolsillos?
El contexto de la gestión
Noboa heredó un déficit fiscal que rondaba los 5.000 millones de dólares. Con ajustes en el gasto público, mayores ingresos tributarios y una política de endeudamiento más cuidadosa, logró reducirlo a menos de la mitad. Sin embargo, este ajuste tuvo costos: recortes en inversión pública y menor dinamismo en obras que generan empleo.
- El desempleo nacional se mantiene en 4,1%, pero el subempleo afecta a más del 55% de la población activa.
- En Loja, la economía se sostiene principalmente por remesas y comercio informal; la inversión privada sigue cautelosa.
- Las reformas estructurales (flexibilización laboral, apertura comercial) no han tenido el impacto esperado en la creación de puestos de trabajo formales.
Lo que viene ahora
El gobierno anuncia una segunda fase con incentivos a la inversión privada, pero los analistas advierten que sin un mayor gasto público focalizado en infraestructura y educación, el despegue será lento. Para las provincias como Loja, urge una política que combine estabilidad macro con impulso a sectores como agricultura, turismo y servicios.
Al final, el orden fiscal es la base, no la meta. La meta es que un lojano pueda conseguir un trabajo digno y que su familia viva mejor. Eso, todavía, no ha llegado.
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