Simón Cueva arma equipo de lujo para sacar la economía de Ecuador del estancamiento
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El ministro de Economía y Finanzas, Simón Cueva, ya tiene definido su equipo técnico para enfrentar uno de los momentos más complejos de las finanzas públicas ecuatorianas. Sin bombos ni plazos de cortesía, el nuevo gabinete arranca con la presión de la deuda, el déficit y una ciudadanía que espera resultados concretos.
Para los ecuatorianos, y en especial para los lojanos, este equipo es clave: de su capacidad técnica dependerá la estabilidad de los precios, el acceso a crédito y la llegada de inversión que genere empleo. No es solo un cambio de nombres; es la promesa de una gestión que ponga orden en las cuentas nacionales.
Contexto de urgencia
Ecuador arrastra una crisis fiscal con un déficit que supera los 5.000 millones de dólares, una deuda pública que bordea el 60% del PIB y reservas internacionales bajo presión. Cueva, exministro de Política Económica, asume con la experiencia de haber navegado la pandemia. Su equipo mezcla técnicos con experiencia en el Banco Central, la academia y el sector privado.
- Viceministro de Finanzas: Carlos Orellana, exfuncionario del Banco Central, especialista en deuda pública y mercados internacionales.
- Viceministro de Economía: María José Moreno, economista con trayectoria en planificación fiscal y reformas tributarias progresivas.
- Asesor principal: Andrés Villafuerte, consultor independiente en política fiscal y gasto social, con experiencia en organismos multilaterales.
Sin embargo, en un país donde la política suele pesar más que la técnica, Cueva deberá sortear las presiones del correísmo, el sector empresarial y los gremios sociales. Su apuesta por un perfil bajo de su equipo busca evitar los reflectores, pero la realidad lo pondrá a prueba.
Lo que viene ahora
El primer desafío del equipo será presentar un plan de ajuste fiscal sin recortes bruscos que paralicen la economía local. Para Loja, esto significa observar de cerca las partidas para obras públicas y la renegociación de la deuda con organismos internacionales, que pueden liberar recursos para inversión.
La hoja de ruta de Cueva es clara: orden fiscal, diálogo político y un ojo en la calle. Los ecuatorianos deben saber que, más que un nombre, este equipo es la última parada antes de una crisis mayor.
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