Por qué las mujeres viven más que los hombres
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¿Por qué las mujeres viven más que los hombres? La respuesta está en el barrio y en la biología
En Ecuador, las mujeres viven en promedio 7,5 años más que los hombres, según datos del INEC (Instituto Nacional de Estadística y Censos). Mientras ellas alcanzan los 80 años, ellos apenas rozan los 72,5. No es magia: es una combinación de biología, hábitos y riesgos que marcan la diferencia desde la cuna. Hablamos con vecinos, médicos y expertos en Quito y Guayaquil para entender por qué ellas ganan la carrera de la vida.
La biología manda: cromosomas y hormonas
El doctor Carlos Mena, geriatra del Hospital de Especialidades de Portoviejo, lo explica simple: “Las mujeres tienen dos cromosomas X, lo que les da un sistema inmune más robusto”. Además, el estrógeno protege su corazón hasta la menopausia. En cambio, los hombres concentran testosterona, que aumenta el riesgo cardiovascular.
- Menos infartos tempranos: Las mujeres sufren ataques cardíacos 10 años después que los hombres.
- Respuesta inmune superior: Ellas generan más anticuerpos contra infecciones comunes como la gripe o la tuberculosis.
El factor social: ¿quién se cuida más?
En Ecuador, el 60% de las muertes prematuras en hombres se deben a accidentes de tránsito, homicidios y enfermedades no transmisibles. La socióloga María José Andrade, de la Universidad Católica de Guayaquil, apunta: “Los hombres asumen más riesgos: manejar borrachos, no ir al médico, trabajar en construcción sin protección”.
Hábitos que matan (y alargan)
- Visitas al médico: El 70% de los hombres evita chequeos preventivos. Las mujeres van al ginecólogo o al centro de salud 2,5 veces más al año.
- Consumo de alcohol: En Ecuador, los hombres beben 3 veces más que ellas, según la OMS. El hígado y el corazón lo pagan.
- Alimentación: Ellas cocinan más en casa y llevan loncheras; ellos optan por frituras en la calle.
La carga del trabajo y la violencia
En las calles de Guayaquil, el mecánico Luis Paredes, de 48 años, confiesa: “Uno se aguanta el dolor hasta que no puede más. Ir al médico es de flojos”. Ese orgullo, combinado con trabajos físicos pesados y la violencia, dispara la mortalidad masculina.
- Homicidios: El 92% de las víctimas en Ecuador son hombres, según el Ministerio del Interior.
- Accidentes laborales: En Quito, el 85% de los fallecidos en obras de construcción son varones.
- Suicidio: La tasa masculina duplica a la femenina. La soledad y la falta de redes de apoyo pesan.
¿Qué dicen las cifras locales?
En provincias como Manabí y Cotopaxi, la brecha se amplía. Las mujeres superan los 82 años mientras los hombres no alcanzan los 70. El factor rural es clave: falta de hospitales y trabajo agrícola extenuante. En cambio, en Napo o Orellana, la diferencia es menor porque la esperanza de vida general es baja debido a la malaria o el dengue.
Claves para cerrar la brecha
- Educación en salud: Campañas en mercados y buses de Quito y Cuenca para que los hombres se hagan chequeos.
- Espacios seguros: Reducir la violencia en barrios como Guasmo o San Carlos salvaría vidas jóvenes.
- Apoyo psicológico: Programas gratuitos para que los hombres hablen de estrés y depresión sin vergüenza.
El testimonio de dos vidas
Doña Martha, de 82 años, cultiva flores en su patio en Ambato. “Yo camino dos kilómetros al día y tomo agua de hierbas. Mi esposo murió a los 68, puro trago y trabajo”. Su vecino Don José, de 71, agrega: “Ahora voy al seguro cada tres meses. Antes no me importaba. Me arrepiento”.
La ciencia y la calle coinciden: las mujeres viven más porque su cuerpo las protege, porque se cuidan y porque la sociedad les exige menos riesgos. Para los hombres, el reto es cambiar el “macho ecuatoriano” por un “hombre que se cuida”.
Imagen referencial generada con inteligencia artificial.