Mano dura sin resultados: los candidatos prometen militarización, ¿y la gente?
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La seguridad es el tema que más duele en Ecuador. Y los candidatos lo saben: por eso repiten una y otra vez lo mismo. Mano dura, militares en las calles, estado de excepción. Pero en Loja, donde la criminalidad también crece, muchos se preguntan: ¿y después qué?
Porque si algo hemos aprendido es que sacar los tanques no resuelve las causas. El 80% de los delitos quedan impunes. Sin fiscalía, sin inteligencia, sin políticas sociales, la militarización es un parche. Y en ciudades como Loja, donde la delincuencia se volvió más violenta, la gente necesita respuestas de fondo.
El contexto: la receta que se repite
En cada debate, los candidatos prometen aumentar el pie de fuerza, poner a los militares a patrullar y endurecer penas. Nadie habla de reformar la Policía, fortalecer la investigación o atacar el lavado de activos. Y mientras tanto, la crisis carcelaria sigue siendo una bomba de tiempo. Las cifras de homicidios superan las de años anteriores, y la percepción de inseguridad es la más alta en una década.
- Más militares en las calles: todos lo ofrecen, pero la Constitución limita su uso a roles excepcionales; sin controles, aumentan los abusos.
- Fiscalía sin recursos: sin investigadores ni tecnología, los casos se archivan. La mano dura no sirve si no hay condenas.
- Rehabilitación social ausente: la crisis carcelaria se alimenta de la falta de reinserción; las cárceles son escuelas del crimen.
Lo que viene ahora
La campaña se intensifica y los candidatos seguirán prometiendo seguridad fácil. Pero el próximo gobierno heredará un sistema de justicia colapsado y una ciudadanía que ya no cree en promesas. Para el lojano de a pie, la pregunta clave es: ¿cómo bajar la impunidad? Porque sin eso, cualquier receta de mano dura será solo un eslogan. La seguridad no se construye con tanques, se construye con instituciones que funcionen.
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