A dos años de Gobierno: orden fiscal, pero la economía y el empleo aún son deuda
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Dos años después de asumir, el presidente Daniel Noboa ha logrado un objetivo que parecía escurridizo: poner orden en las cuentas fiscales. Pero para la mayoría de ecuatorianos, esa victoria aún no se traduce en mejores ingresos ni en trabajo estable. En Loja, la sensación es agridulce.
Para el lector lojano, esto importa porque el orden fiscal permite al Estado pagar sueldos y proveer servicios, pero sin crecimiento económico real, la provincia sigue sintiendo el peso del desempleo y la informalidad. Gobiernos seccionales como el de Loja dependen de transferencias del Gobierno central, y si la economía no repunta, las obras y ayudas sociales se diluyen.
El contexto del ajuste
Noboa heredó un déficit fiscal cercano a los 7.000 millones de dólares. Con subidas de impuestos, recortes y una mejor recaudación, logró reducirlo significativamente. Sin embargo, el costo ha sido una menor inversión pública y un consumo interno débil, que afecta sobre todo a provincias como Loja, donde el comercio y la agricultura son motores clave.
Los focos que el lector debe seguir
- Empleo formal: La tasa de desempleo nacional ronda el 4,5%, pero la subocupación supera el 20%. En Loja, la falta de industrias y la migración juvenil son síntomas de un crecimiento que no llega.
- Inversión privada: El Gobierno promete incentivos tributarios, pero la burocracia y la inseguridad jurídica frenan a inversionistas que podrían generar plazas de trabajo en la provincia.
- Precios y canasta básica: La inflación está controlada, pero los salarios no alcanzan. La canasta básica supera los 790 dólares, mientras el salario mínimo es de 460. La brecha se siente en cada hogar lojano.
Lo que viene ahora
El segundo tramo del mandato de Noboa enfrenta el desafío de convertir el orden fiscal en crecimiento. Se espera una reforma laboral para flexibilizar contrataciones y atraer inversión, pero su impacto real dependerá de la ejecución. Para Loja, la clave estará en proyectos de riego, vías y conectividad digital que el Gobierno nacional tiene pendientes.
El orden fiscal es la base, pero sin empleo y sin una economía que mueva a las familias, el balance sigue siendo una promesa a medio cumplir. El lector lojano debe estar atento a los próximos anuncios del Ejecutivo y a cómo se reflejan en su bolsillo.
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