Alcaldes alertan: satanizar gastos festivos puede retrasar desarrollo local
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Los alcaldes de Ecuador alzaron la voz en la Asamblea Nacional: no quieren que el gasto en fiestas locales sea visto como un pecado. Para ellos, estas celebraciones son semillas de turismo y empleo, no un lujo.
Si vives en Loja o en cualquier cantón del país, este debate te toca de cerca. Las fiestas patronales o cívicas mueven la economía local: ferias, artesanos y hoteles. Pero en tiempos de ajuste, cada dólar cuenta y los legisladores buscan ponerle límites.
¿Por qué ahora?
La Asamblea tramita una reforma al Código Orgánico de Organización Territorial (Cootad) que pretende restringir el porcentaje de ingresos que los municipios destinan a eventos festivos. Los alcaldes responden que no se puede medir todo con la misma vara.
- Empleo directo: Cada fiesta genera cientos de puestos temporales para músicos, técnicos, vendedores y seguridad.
- Turismo regional: Loja y otras provincias atraen visitantes de todo el país durante sus ferias, lo que impulsa hoteles y restaurantes.
- Identidad cultural: Para los pueblos, las fiestas son herencia viva; reducirlas por decreto puede erosionar el tejido social.
Lo que viene ahora
La comisión de Gobiernos Autónomos recoge criterios. Se espera un informe previo a la votación en Pleno. Los municipios proponen transparentar el gasto y no satanizarlo: que cada dólar se justifique con resultados.
En Loja, como en otras ciudades, la discusión recién comienza. El reto es hallar un equilibrio: ni fiestas sin control, ni recortes que ahoguen el alma del pueblo.
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