Asamblea acelera salida de Ecuador del sistema SUCRE
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La Asamblea Nacional quiere acelerar la salida de Ecuador del sistema SUCRE, ese mecanismo de integración financiera que impulsó Rafael Correa. ¿Qué significa esto para la economía local y para el bolsillo de los lojanos?
El SUCRE fue creado como una alternativa al dólar para el comercio entre países de la Alianza Bolivariana (ALBA). Ecuador es miembro desde 2009. Pero ahora, con la mayoría legislativa a favor del cambio, se busca desvincularse rápido. ¿Por qué debería importarle a usted? Porque esto podría afectar las relaciones comerciales con Venezuela, Cuba y Bolivia.
El contexto de la decisión
El sistema SUCRE (Sistema Unitario de Compensación Regional) nació en 2008 para reducir la dependencia del dólar en transacciones regionales. Ecuador lo adoptó en 2009. Sin embargo, en los últimos años las operaciones han sido mínimas. Desde 2018, el comercio con Venezuela, principal socio, cayó en picada. Ahora, el gobierno actual busca alinearse con otros bloques y simplificar la política cambiaria.
- Comercio mínimo: Las transacciones en SUCRE en 2023 fueron casi inexistentes, representando menos del 0.1% del intercambio regional.
- Presión política: La mayoría legislativa, de tendencia oficialista, considera al SUCRE un símbolo del correísmo que debe eliminarse.
- Costos burocráticos: Mantener el sistema implica gastos administrativos que, según críticos, no se justifican.
Lo que viene ahora
La Asamblea debe aprobar la salida en dos debates. Se espera que el proceso esté listo en semanas. Para el exportador lojano, el efecto será simbólico: el comercio con los países del ALBA ya es casi nulo. Pero para la política regional, es un paso más en el distanciamiento de la era Correa. Mientras tanto, el Banco Central deberá liquidar los saldos pendientes y asegurar que no queden deudas. Lo clave: el cambio no alterará el uso del dólar, que sigue siendo la moneda oficial. La decisión está tomada; ahora solo resta esperar los plazos legislativos. En Loja, donde el comercio internacional no depende de esos socios, el impacto será más político que económico. Pero es un indicador de hacia dónde va el país.
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