Caficultores de Loja optimizan el secado para mejorar la calidad del café
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El aroma del café lojano no solo se cultiva: se seca con precisión. Decenas de caficultores de la provincia están renovando sus métodos de secado para potenciar la calidad del grano y acceder a compradores internacionales que pagan mejor por un café bien procesado.
Para el consumidor local, esta mejora significa que la taza de café que disfruta cada mañana podría tener sabores más limpios y afrutados. Además, fortalece la economía regional al generar más ingresos para las familias productoras.
El secado, clave en la ruta del café de especialidad
El proceso de secado determina gran parte del perfil final del café. Si se hace mal, aparecen defectos como sabores terrosos o fermentados. Los caficultores lojanos, conscientes de ello, están invirtiendo en:
- Secado en camas africanas: estructuras elevadas que permiten una ventilación uniforme y evitan contaminación del suelo.
- Control de humedad: monitoreo constante para alcanzar el 10-12% ideal, evitando sobre o subsecado.
- Sombreo durante el secado: protección contra el sol directo para preservar compuestos aromáticos y ácidos naturales.
Estas prácticas no requieren grandes inversiones, pero sí capacitación y dedicación. Organizaciones locales y el Ministerio de Agricultura han impulsado talleres para transmitir estas técnicas a pequeños productores.
Lo que viene ahora
La meta es consolidar a Loja como origen de café de especialidad. Con un secado optimizado, los productores esperan certificar lotes con puntuaciones superiores a 84 puntos (en la escala de la Specialty Coffee Association), lo que les abriría mercados en Europa, Asia y Norteamérica.
Para el caficultor lojano, cada grano bien secado es un paso hacia un futuro más rentable. Y para quien bebe su café, una promesa de calidad que empieza en la altura y termina en la taza.
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