Caficultores de Loja optimizan secado para mejorar calidad del café
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El aroma del café lojano podría tener los días contados si no se mejora el proceso de secado. Por eso, un grupo de caficultores de la provincia está poniendo en práctica técnicas que garantizan un grano más homogéneo, libre de defectos y con mejores atributos en taza.
Para el consumidor local, esto significa que la taza de café que disfruta cada mañana podría volverse más consistente y sabrosa. Y para el productor, la recompensa llega en el bolsillo: un café bien secado puede duplicar su valor en el mercado de especialidad.
El secado: el paso clave que muchos descuidan
Durante décadas, el secado del café en Loja se hizo al sol, sobre patios de cemento o zarandas, expuesto a lluvias repentinas y a la humedad de la noche. Este método artesanal genera fermentaciones indeseadas y granos quebradizos. Ahora, con la asesoría de técnicos y la implementación de secadores solares modificados y camas africanas, los productores logran un secado uniforme en menor tiempo.
Tres claves para un secado eficiente
- Control de temperatura: mantener el grano por debajo de los 40 grados centígrados evita la pérdida de aceites esenciales y compuestos aromáticos.
- Revolver constante: cada dos horas se debe mover el café para que el aire circule y la humedad se evapore parejo.
- Monitoreo de humedad: usando medidores digitales, se sabe cuándo el grano alcanza el 11% ideal para su almacenamiento y comercialización.
Lo que viene ahora
Los caficultores organizados ya planean construir centros de beneficio colectivo con secado controlado. La meta es que en la próxima cosecha, al menos un 30% del café lojano cumpla con los estándares de especialidad. Para el comprador, la recomendación es buscar sellos de origen o preguntar al tostador si el grano fue secado con estos métodos. La calidad empieza en el campo, pero se asegura en el secado.
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