CNE, la clave oculta de la Constituyente: ¿qué debe saber Loja?
[ahoraloja_share]
El presidente Daniel Noboa insiste en convocar una Asamblea Constituyente, pero hay un organismo que tiene la última palabra: el Consejo Nacional Electoral (CNE). Sin su dictamen técnico, el sueño de una nueva Constitución se desvanece. Para los lojanos, esto no es solo política capitalina: lo que pase en Quito define el futuro de los recursos, las competencias y hasta el agua de nuestra provincia.
¿Por qué debería importarte? Porque la Constituyente puede redefinir cómo se reparten los fondos del Estado, las atribuciones de los gobiernos locales y los derechos ambientales en el Sur del país. El CNE, con sus siete consejeros, tendrá que decidir si la pregunta que plantee Noboa cumple con los requisitos legales y si la consulta popular es viable.
El rol del CNE en el tablero político
Para que la consulta llegue a las urnas, el CNE debe: primero, calificar la constitucionalidad de la pregunta, proceso que ya generó controversia en el pasado; segundo, organizar el proceso electoral con todas las garantías; y tercero, proclamar los resultados. Cualquier fallo técnico o político puede frenar la iniciativa.
- Revisión de constitucionalidad: El CNE debe enviar la pregunta a la Corte Constitucional, que tiene 20 días para pronunciarse. Sin su aval, no hay consulta.
- Logística electoral: Organizar una consulta nacional cuesta entre 40 y 60 millones de dólares. El CNE debe justificar el gasto en medio de la crisis fiscal.
- Presión política: Los consejeros del CNE fueron nombrados por la Asamblea saliente, controlada por el correísmo. ¿Actuarán con independencia o se alinearán con sus tutores?
Lo que viene ahora
Nobya presentará su propuesta formal en las próximas semanas, y el CNE deberá fijar un calendario. Si la consulta es aprobada, podría realizarse en el primer trimestre de 2024. Pero si el CNE pone trabas, el presidente quedará debilitado. Para Loja, la clave está en vigilar que este proceso no se convierta en un pacto cupular que ignore las necesidades del sur del país.
No te confundas: la discusión sobre la Constituyente no es un drama de Quito. Es la definición de cómo queremos vivir los próximos 20 años. Mantén los ojos puestos en el CNE.
Imagen editorial referencial generada automáticamente para acompañar esta noticia.