Corpus Christi en La Alberca: fe, flores y tradición que conecta a los lojanos
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En la parroquia lojana de La Alberca, el Corpus Christi no es solo una fecha litúrgica: es un estallido de colores, aromas y devoción que transforma sus calles en un tapiz floral efímero, tejido por manos que heredaron el arte de sus abuelos.
Para quienes buscan reconectar con las raíces religiosas y culturales de la provincia, esta celebración ofrece una experiencia auténtica, alejada del bullicio urbano. Es una oportunidad para valorar cómo la fe y el trabajo comunitario mantienen viva una tradición centenaria.
El ritual detrás de las alfombras
Desde la madrugada, vecinos de todas las edades se reúnen para diseñar y confeccionar las alfombras de aserrín teñido, flores y hojas. Cada diseño es único y suele incluir símbolos eucarísticos, cruces o motivos andinos. La procesión del Santísimo Sacramento recorre luego estas obras de arte efímeras, mientras los fieles cantan y rezan.
- Preparación comunitaria: La elaboración de alfombras comienza días antes, con la recolección de flores y la preparación del aserrín de colores.
- Procesión principal: El domingo de Corpus, la imagen del Santísimo recorre las principales calles de La Alberca, bendiciendo los altares levantados en las casas.
- Feria gastronómica: Al finalizar la procesión, se realiza una pequeña feria con platos típicos como tamales, humitas y el tradicional hornado.
Lo que viene ahora
Tras la celebración, la comunidad se prepara para la octava del Corpus, que incluye misas especiales y la renovación del compromiso de mantener vivas estas costumbres. Para los visitantes, es una invitación a conocer una faceta espiritual y festiva de Loja que sigue latiendo en sus parroquias rurales.
Si usted planea asistir el próximo año, recuerde llevar cámara y disposición para caminar; las alfombras se deshacen con el paso de los fieles, pero el recuerdo de la fe compartida perdura.
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