Del ‘nanopinganillo’ a la grabación: así cazan a los copiones en la Selectividad
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El clásico ‘nanopinganillo’ –un auricular del tamaño de una lenteja– ha sido reemplazado por grabaciones ocultas con celular y hasta relojes inteligentes. En Loja, los tribunales de Selectividad se actualizan para cazar a los tramposos sin dar tregua.
Para los estudiantes lojanos que se juegan el ingreso a la universidad, las trampas no solo arriesgan su futuro: pueden ser expulsados del examen y perder el año. La pregunta es: ¿cómo detectan a los copiones sin violar la privacidad?
Las estrategias detrás de la vigilancia
- Detección de dispositivos electrónicos: Los supervisores usan detectores de metales portátiles y bloqueadores de señal en aulas clave.
- Observación conductual: Movimientos repetitivos de manos, miradas furtivas o nerviosismo excesivo activan alertas.
- Grabación ambiental controlada: En algunos casos, se colocan cámaras de seguridad sin audio para registrar movimientos sospechosos, siempre con previo aviso.
Lo que viene ahora
La Comisión Nacional de Evaluación evalúa implementar softwares antiplagio para exámenes digitales y endurecer sanciones. En Loja, un 70% de los colegios ya exigen firmar un acta de compromiso contra el fraude.
El mensaje para los estudiantes es claro: más vale estudiar que arriesgarse a quedar fuera de la carrera soñada. La trampa no es un atajo, es un camino directo a la exclusión.
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