Donna Haraway: Los bebés deben ser escasos y valiosos, no sobrantes
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La filósofa estadounidense Donna Haraway ha puesto a debate una idea incómoda: vivimos en un mundo que, al mismo tiempo, presiona para tener hijos y los trata como objetos desechables. En una reciente entrevista, afirmó que los bebés deberían ser escasos y valiosos. ¿Qué significa esto para Loja y el Ecuador?
En un país donde, según cifras del INEC, más del 40% de los embarazos no son planificados, las palabras de Haraway no son una simple provocación. Son una invitación a repensar cómo llegamos a tener hijos, cómo los criamos y qué recursos —afectivos, económicos, ambientales— estamos dispuestos a dedicarles.
El contexto de una crítica global
Haraway, conocida por su concepto de parentesco multiespecie, sostiene que las políticas pronatalistas —fomentar la natalidad para sostener economías y sistemas de pensiones— chocan con una cultura que, en la práctica, es antiinfancia: espacios públicos hostiles, licencias parentales insuficientes, guarderías caras y una sobrecarga de cuidados que recae mayoritariamente en las mujeres.
- En Ecuador: la tasa de fecundidad adolescente (una de las más altas de la región) evidencia falta de educación sexual y acceso limitado a anticonceptivos.
- En las ciudades: el costo de criar un hijo puede superar el salario básico, según estimaciones de organismos como el MIDUVI.
- En el campo: la migración de padres deja a niños al cuidado de abuelos, repitiendo ciclos de ausencia y precariedad.
Lo que viene ahora
La propuesta de Haraway no es dejar de tener hijos, sino hacerlo con conciencia: que cada nacimiento sea deseado, sostenible y profundamente significativo. Para los lectores de Ahora Loja, esto implica exigir políticas que protejan la infancia: desde educación sexual hasta el derecho a cuidar sin empobrecerse.
En un planeta con recursos finitos y una crisis climática que ya afecta a Ecuador —sequías en la Sierra, inundaciones en la Costa— cada vida nueva merece un entorno donde pueda florecer. No se trata de tener menos hijos, sino de que cada uno cuente.
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