Ecuador, del espejismo Moreno al ajuste necesario: el lastre que dejó su gobierno
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Cuando Lenín Moreno asumió la presidencia en 2017, prometió corregir los excesos del correísmo. Sin embargo, cinco años después, la economía ecuatoriana arrastra una deuda pública de más de 60.000 millones de dólares, un desempleo que supera el 5% y una caída en la producción local que golpea con fuerza a provincias como Loja. El saldo, para la mayoría de ecuatorianos, es claramente negativo.
Para el lector de Loja, esto se traduce en menos oportunidades laborales, dificultades para acceder a créditos y un costo de vida que no para de subir. Mientras los grandes titulares hablan de cifras macro, en la Feria Libre de Loja los precios ya no son los mismos, y el turismo, motor de la región, aún no se recupera del todo.
Contexto: ¿Qué pasó con la economía en estos años?
Moreno recibió un país con un precio del petróleo estable y una relativa calma fiscal. Pero su política de «gradualismo» fiscal, sumada a la pandemia y a la caída del crudo, disparó el déficit. Las medidas como el aumento del IVA al 12% no lograron reactivar la economía; al contrario, contrajeron el consumo. Además, la ausencia de reformas estructurales profundas dejó al país sin herramientas para competir internacionalmente.
- Deuda pública: Pasó de 39.000 millones a más de 60.000 millones, un incremento que compromete el presupuesto de próximos gobiernos.
- Desempleo y subempleo: Afectan a más del 50% de la población activa, con especial impacto en jóvenes y mujeres.
- Balanza comercial: Las exportaciones no logran despegar, mientras las importaciones de combustibles y bienes de consumo siguen pesando.
Lo que viene ahora: ¿Hay salida para Ecuador y Loja?
El gobierno de Guillermo Lasso heredó este escenario y aplicó un acuerdo con el FMI que exige más ajustes. Para Loja, las apuestas están en la minería responsable y el turismo sostenible, pero requieren inversión y seguridad jurídica. La ciudadanía debe exigir transparencia en el gasto público y políticas que fomenten el empleo local, no solo los grandes proyectos. La economía ecuatoriana no se recupera con recetas de siempre; necesita un cambio estructural que ponga en el centro al productor nacional y al consumidor de a pie. Eso, en Loja y en todo el país, es lo que realmente importa.
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