El ‘boom’ de la medicina estética: ¿riesgos invisibles?
[ahoraloja_share]
Una inyección de bótox en una peluquería, un hilo tensor en una casa particular. En Ecuador, el ‘boom’ de la medicina estética ha disparado los procedimientos, pero también los peligros. Pacientes terminan con cicatrices, infecciones o deformaciones por acudir a manos no calificadas.
Para ti, lector de Loja, esto es relevante porque los tratamientos estéticos ya no son exclusivos de clínicas de lujo: proliferan en centros de belleza, salones y hasta domicilios. La falta de regulación te expone a riesgos que van desde reacciones alérgicas hasta daños permanentes.
El contexto detrás del auge
La Asociación Ecuatoriana de Medicina Estética estima que el número de procedimientos aumentó un 40% en los últimos dos años, impulsado por las redes sociales y la presión estética. Sin embargo, muchos de estos tratamientos son realizados por personas sin título médico, lo que vulnera el Código de Salud.
- Verifica el título: Asegúrate de que quien te atiende sea médico cirujano o especialista en dermatología. Pide ver su carné del Ministerio de Salud.
- Desconfía de precios bajos: Un tratamiento de bótox o ácido hialurónico demasiado barato suele usar productos adulterados o de dudosa procedencia.
- Exige condiciones estériles: El lugar debe contar con equipos de esterilización, guantes nuevos y ambiente clínico. Cualquier descuido puede causar infecciones graves.
Lo que viene ahora
El Ministerio de Salud anunció un plan de control a centros estéticos, pero la fiscalización es lenta. Mientras tanto, tu mejor defensa es la información: no te dejes seducir por promesas milagrosas. Un procedimiento estético es un acto médico, no un servicio de belleza. Exige profesionalismo y prioriza tu salud sobre la urgencia de un cambio.
Imagen editorial referencial generada automáticamente para acompañar esta noticia.