El café de cada día revela la tormenta económica en Ecuador
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Una taza de café en Loja cuesta hoy hasta 50 centavos más que hace un año. No es solo un antojo más caro: es el síntoma más visible de una economía que se sacude.
Para el lector de Ahora Loja, este aumento no es una estadística lejana: cada mañana, al pedir su café en la esquina, está sintiendo el golpe de la inflación, el alza de combustibles y la devaluación. El café se ha vuelto un termómetro de cuánto duele vivir.
Por qué sube lo que tomamos
Detrás de cada sorbo hay una cadena: el grano importado encarecido por el dólar fuerte, el transporte que subió por la gasolina, el arriendo del local que se ajusta cada mes. En Loja, los caficultores locales también sienten el apretón: los costos de fertilizantes y fletes suben, y el precio final se traslada al consumidor.
- El grano importado representa más del 60% del café que se consume en Ecuador; su precio subió un 25% en el último año.
- El transporte de insumos y productos acabados aumentó un 15% por el alza de combustibles.
- Los caficultores lojanos venden su cosecha a precios que no cubren costos, mientras el café molido en la ciudad sube.
Lo que viene ahora
Sin señales de que la inflación se modere, el precio del café podría seguir escalando. Para el consumidor, ajustar el presupuesto diario es la única respuesta posible. Los productores locales buscan alternativas como la venta directa y el café orgánico para captar un mejor margen, pero el panorama global sigue tenso.
Cuando pidas tu próximo café, recuerda: no es solo una bebida, es el reflejo de una economía que, aunque se sacude, sigue girando. Y tiene que ver contigo, con tu bolsillo y con cada elección de consumo que haces.
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