El dinero no da la felicidad, pero sí una televisión Bugatti que se pliega sola
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La frase ‘el dinero no da la felicidad’ se tambalea cuando ves una televisión Bugatti que se pliega solita. Sí, la marca de autos de lujo ahora vende pantallas que se guardan como un acordeón de alta gama. Pero, ¿qué tiene que ver esto con Ecuador?
Para empezar, no es un producto que vayas a ver en la tienda de la esquina. Pero es una muestra de hacia dónde va la tecnología: pantallas que se adaptan a los espacios, que se esconden cuando no las usas. Y eso, aunque suene lejano, tarde o temprano llega a los mercados emergentes.
Contexto: Bugatti, de los autos a las pantallas
Bugatti, famosa por sus hiperdeportivos de millones de dólares, ha incursionado en el mundo del entretenimiento doméstico con un televisor que literalmente se pliega. No es plegable como un celular, sino que mediante un sistema motorizado, la pantalla se curva y se guarda en una base. Precio estimado: más de 50.000 dólares. Una cifra que podría sonar a broma en Loja, pero que marca tendencia en el lujo tecnológico.
Estas son las claves que debes saber:
- Plegado automático: La pantalla se enrolla o pliega con solo apretar un botón, ideal para quienes quieren que su sala parezca un museo cuando el TV no está encendido.
- Calidad de imagen: Usa tecnología OLED y resolución 4K, aunque para ese precio algunos esperarían 8K. Pero el lujo aquí está en el diseño y el movimiento.
- Precio prohibitivo para casi todos: Con un costo que ronda los 50.000 dólares, es más un objeto de deseo que un electrodoméstico. Para ponerlo en perspectiva, en Loja podrías comprar un departamento pequeño con ese dinero.
Lo que viene ahora
Por ahora, esta TV es una rareza para millonarios. Pero la tecnología de pantallas plegables ya se ve en celulares y monitores, y tiende a abaratarse con el tiempo. Así que aunque no tengas Bugatti en tu sala, es probable que en unos años veas televisores que se pliegan en casas ecuatorianas. Mientras tanto, puedes soñar con una pantalla que se esconde sola cuando termina tu serie favorita.
El dinero no da la felicidad, pero sí una televisión que se pliega. Y aunque no la compres, sirve para mirar hacia dónde va la tecnología.
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