El secreto del uranio venezolano que llegó a EE.UU. y cómo nos afecta
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Una operación de inteligencia sacó de Venezuela uranio altamente enriquecido y lo puso en manos de Estados Unidos. La pregunta que queda en el aire: ¿cómo llegó ese material a manos del régimen de Maduro y qué tan cerca estuvo de convertirse en una amenaza regional?
Para Ecuador, el caso es un campanazo. La posesión de uranio enriquecido en manos de un gobierno impredecible podía haber desestabilizado a todo el vecindario. La buena noticia es que el material ya no está allí, pero la operación secreta revela que el control nuclear en la región es más frágil de lo que creemos.
El camino del uranio
Según informes desclasificados, Venezuela recibió uranio altamente enriquecido durante la cooperación nuclear de la era de Hugo Chávez, con apoyo de Rusia. Se trataba de material para un reactor de investigación, pero con el tiempo y la crisis, su seguridad se volvió incierta. Estados Unidos, alerta, coordinó una operación encubierta para extraerlo sin que nadie se diera cuenta, hasta ahora.
- Origen incierto: El uranio llegó a Venezuela en 2012 para fines pacíficos, pero el deterioro del régimen de Maduro generó dudas sobre su vigilancia.
- Riesgo de desvío: En 2023, la inteligencia estadounidense detectó que el material podía caer en manos de grupos iraníes o de la milicia venezolana.
- Operación silenciosa: En diciembre de 2024, agentes de la CIA y la DEA extrajeron el uranio en un vuelo nocturno desde La Carlota hasta una base en Florida.
Lo que viene ahora
El uranio ya está en EE.UU., pero el debate recién empieza. Organismos internacionales exigen transparencia sobre otros materiales radiactivos que aún pudieran estar en Venezuela. Para Ecuador, el mensaje es claro: la seguridad nuclear regional es tan fuerte como su eslabón más débil.
El silencio de Maduro sobre el caso y la falta de cooperación con el OIEA dejan muchas preguntas. Lo cierto es que el uranio ya no amenaza a nuestros vecinos, pero la lección queda: en política internacional, lo que no se controla puede terminar en manos equivocadas.
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