El secreto griego para un pastel de calabacín rápido y perfecto
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La bisabuela de Elena nunca fallaba. Su pastel griego de calabacín y feta salía siempre esponjoso, dorado y con ese toque de sal que enamora. Hoy, su receta viaja hasta nuestra cocina para volverse un básico.
¿Por qué importa? Porque en Loja, donde el calabacín abunda y el queso fresco es rey, esta receta es un tesoro. No necesita horno complicado ni ingredientes difíciles: se prepara en 30 minutos y resuelve una comida o cena con dignidad.
Una receta que cruza el Mediterráneo
La cocina griega tiene fama de usar pocos ingredientes y lograr mucho sabor. Este pastel, conocido como kolokithopita, es la prueba. La combinación de calabacín rallado, cebolla, eneldo y queso feta desmenuzado se une con huevo y harina para formar una masa que se fríe o se hornea.
- Ingredientes clave: 2 calabacines grandes, 150 g de queso feta, 2 huevos, 1/2 taza de harina, eneldo fresco, cebolla y aceite de oliva.
- Proceso rápido: Rallar los calabacines, salar y escurrir. Mezclar con el resto, formar tortitas y freír en aceite caliente hasta dorar.
- Variante sin fritura: Hornear la mezcla en un molde engrasado a 180°C por 25 minutos. Más ligero, igual de sabroso.
Lo que viene ahora
Si buscas una receta para compartir en familia, sorprender en el almuerzo o simplemente usar esos calabacines del huerto, esta es tu oportunidad. El pastel griego de calabacín y feta no falla: es la prueba de que lo sencillo, bien hecho, es extraordinario.
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