El sueldo básico de 2026 se define este mes: claves para entender la decisión
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El presidente de la República y el ministro de Trabajo se preparan para la reunión clave del Consejo Nacional de Trabajo y Salarios, donde se definirá el sueldo básico unificado para 2026. La decisión, que impacta a más de 4 millones de trabajadores formales en Ecuador, se sustenta en tres indicadores: la inflación acumulada a noviembre, el comportamiento del empleo y la proyección de crecimiento económico.
Para los lojanos, el aumento del salario básico no es solo un número: define el poder adquisitivo de miles de familias que dependen de este ingreso. Además, influye en las decisiones de pequeños negocios que deben ajustar sus costos laborales. Por eso, entender los criterios que se pondrán sobre la mesa ayuda a anticipar el impacto en la economía local.
¿Qué indicadores pesan en la decisión?
- Inflación: El Banco Central reportó una inflación anual de 4,2% a noviembre de 2025 en Ecuador. Este dato es la base mínima que se suele considerar para el ajuste salarial, aunque no siempre se cumple.
- Empleo y subempleo: La tasa de desempleo nacional se ubica en 4,5%, pero el subempleo supera el 20%. En provincias como Loja, el trabajo informal es aún más alto, lo que pone presión para no subir demasiado el salario y afectar la contratación.
- Crecimiento económico: El FMI proyecta un crecimiento del PIB de 1,8% para 2026 en Ecuador. Un menor crecimiento limita la capacidad de las empresas para absorber aumentos salariales significativos.
Lo que viene ahora
El Consejo Nacional de Trabajo y Salarios (CNTS) se reúne en los próximos días, y se espera que el incremento oscile entre 4% y 5%, es decir, un aumento de entre $18 y $22 al salario actual de $460. Sin embargo, los gremios sindicales piden un alza de al menos 10%, mientras que los empresarios proponen no más del 3% para evitar despidos. La decisión final será un punto medio, con matices según la región y el sector.
Mientras tanto, el trabajador lojano debe prepararse para un ajuste moderado. Lo clave es que el aumento no se diluya en la inflación y que el empleo no se resienta. Por eso, más allá del número, la atención debe estar en las políticas complementarias que el gobierno implemente para sostener el empleo y el poder adquisitivo de las familias ecuatorianas.
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