Escritores galantes y mujeriegos
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Guayaquil: Los últimos galanes de la pluma, entre el romance y la bohemia
En las calles del centro de Guayaquil, una estirpe de escritores galantes y mujeriegos aún firma dedicatorias con tinta de pasión. Estos autores, que combinan la literatura con conquistas fugaces, son la leyenda viva de una bohemia que se niega a morir. Aquí, su historia se cuenta desde el barrio, el café y el verso.
Los cafés literarios como templo del galanteo
La cita es en el Barrio del Centenario. Allí, Luis «Lucho» Moncada, de 67 años, recita poemas de amor a mujeres que pasan. «Cada soneto es un anzuelo», dice, mientras firma un ejemplar de su último libro.
Rutina del conquistador de letras
- Mañana: Escribe en servilletas del Café de la Nuez historias de amores imposibles.
- Tarde: Busca musas en la Plaza de la Administración para inspirar su próxima novela.
- Noche: Intercambia teléfonos con lectoras en la librería El Lápiz y la Rosa.
Marta Jiménez, librera local, confirma: «Llegan, compran un libro y se van con tres citas. Ellos venden sueños de tinta y piel».
Mujeriegos con pluma: la técnica del seductor bohemio
Los escritores galantes usan el lenguaje como arma. Pedro Valverde, de 45 años, revela su estrategia: «Nunca hablo de mí. Pregunto sobre sus libros favoritos. Así, la conquista es literaria».
Reglas del galán escritor en Ecuador
- Usar poemas de Jorge Carrera Andrade como abrebocas romántico.
- Citar a Gabriel García Márquez en la primera cita para parecer intelectual.
- Dedicar un cuento inédito, impreso en papel reciclado, como muestra de exclusividad.
La casa de la Cultura de Guayaquil es su escenario principal. Allí, entre presentaciones de libros, se tejen redes de seducción que duran una noche o una vida.
Bohemia vs. modernidad: el ocaso de los galanes
Las nuevas generaciones leen en pantallas. Juan Rivas, crítico literario, asegura: «Estos escritores son un fósil viviente. Su encanto no funciona con chicas que prefieren influencers».
Sin embargo, en las presentaciones de poesía del Malecón 2000, las butacas se llenan de mujeres de 40 a 60 años. Ellas buscan el romance que la tecnología les robó.
Últimos reductos de la galantería
- Librería El Arcón: Talleres de «poesía para enamorar».
- Bar La Bohemia: Noches de micrófono abierto para versos atrevidos.
- Ferias de libro usados: En Cuenca y Quito, el trueque de versos por miradas.
Carlos Manrique, de 72 años, lo resume: «Moriré con una pluma en la mano y una sonrisa. Que ellas cuenten mi leyenda».
La ciudad aún guarda mesas de café donde un verso bien escrito vale más que un like. Y los escritores galantes y mujeriegos son los dueños de esas mesas.
Imagen referencial generada con inteligencia artificial.