Firmó contrato exclusivo con inmobiliaria y se arrepiente: ¿debe pagar indemnización?
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Firmó un contrato de exclusividad con una inmobiliaria para vender su propiedad, pero ahora quiere dar marcha atrás. La pregunta es directa: ¿pueden cobrarle una indemnización por romper el acuerdo? La respuesta, como suele pasar, depende de lo que diga el papel que firmó.
En Ecuador, estos contratos son cada vez más comunes, especialmente en ciudades como Loja, donde el mercado inmobiliario crece. Pero muchos propietarios firman sin leer la letra pequeña. Y luego, cuando encuentran un comprador por su cuenta o simplemente cambian de opinión, enfrentan reclamos económicos.
¿Qué dice la ley?
El Código Civil ecuatoriano permite pactar cláusulas de indemnización por incumplimiento, pero para que sean válidas deben ser claras, proporcionales y estar detalladas en el contrato. Si usted firmó un encargo de venta en exclusiva, revise si existe una cláusula penal que fije un monto por desistir. De no existir, la inmobiliaria solo podría reclamar los gastos comprobables en los que haya incurrido.
- Revise el contrato: Busque cláusulas que hablen de indemnización por desistimiento o penalidad. Si no hay, no pueden cobrarle una multa arbitraria.
- Gastos comprobables: Si la inmobiliaria invirtió en publicidad, fotografía o tasaciones, puede pedirle que le reembolse esos montos, siempre que estén respaldados con facturas.
- Negociación: Ante un reclamo, ofrezca pagar solo los gastos reales. Si insisten en una suma mayor, puede acudir a la Defensoría del Pueblo o a un abogado especializado en consumo.
Lo que viene ahora
Antes de firmar cualquier contrato de exclusividad, pida tiempo para leerlo con calma. Si ya firmó y quiere rescindir, el primer paso es notificar por escrito a la inmobiliaria su decisión. Guarde copia de la comunicación. Luego, evalúe si le exigen algún pago. Si el contrato no establece una indemnización clara, usted no está obligado a pagar más que los gastos justificados.
En Loja, la Cámara de Comercio recomienda asesorarse con un abogado antes de firmar. Recuerde: un contrato bien leído es la mejor defensa contra sorpresas.
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