Fiscales con protección policial limitada a seis meses: ¿riesgo para la justicia?
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En Ecuador, la protección policial que reciben fiscales investigando casos sensibles tiene un límite de seis meses. Pasado ese tiempo, deben valerse por sí mismos ante posibles amenazas.
Para el lector en Loja y el país, esta medida implica un riesgo directo: fiscales que investigan narcotráfico, corrupción o crimen organizado podrían quedar desprotegidos justo cuando más lo necesitan. ¿Qué pasa si el peligro persiste? La justicia queda expuesta.
Contexto de la medida
La disposición surge de un instructivo interno que prioriza recursos limitados. Ante el aumento de amenazas contra operadores de justicia, el sistema busca equilibrar protección y presupuesto, pero deja un vacío.
- Plazo fijo: La cobertura caduca en 180 días, renovable solo si hay nueva evaluación favorable.
- Criterios estrictos: No cualquier fiscal accede; se requiere amenaza verificada y caso de alto impacto.
- Sin alternativa: Al terminar, el fiscal queda sin escoltas, incluso si el riesgo continúa.
Lo que viene ahora
Los fiscales deben presentar informes periódicos para justificar la extensión de protección. La Unidad de Seguridad de la Fiscalía evalúa cada caso, pero sin nueva evidencia, el resguardo se cancela. En Loja, donde la criminalidad ha escalado, esta regla preocupa a abogados y jueces.
La justicia necesita garantías reales. Mientras la protección sea temporal, los fiscales arriesgan su integridad. El debate está abierto: ¿hasta cuándo será suficiente medio año de seguridad?
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