La Churonita recorre Loja entre fe y fervor popular
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La Virgen de El Cisne, conocida como la Churonita, volvió a las calles de Loja este sábado, arrastrando tras de sí a una multitud que camina, canta y reza. Desde temprano, los fieles se apostaron a lo largo de la ruta para recibir a la patrona de los lojanos, en una de las procesiones más emblemáticas del calendario religioso ecuatoriano.
Para quienes viven en Loja o la visitan, esta procesión no es solo un acto de fe: es un momento de encuentro comunitario, un respiro en medio del bullicio diario. Ver a la Churonita pasar es conectar con una tradición que se remonta a siglos, y que este año cobra especial significado tras los difíciles tiempos recientes.
El recorrido de la fe
La imagen, que durante el año reside en El Cisne, inicia su travesía hacia Loja días antes. Ya en la ciudad, recorre las principales calles y avenidas, deteniéndose en puntos clave donde los devotos le rinden homenaje con flores, cánticos y promesas.
- Punto de partida: El trayecto comenzó en el barrio Motupe, donde cientos esperaron desde las 6 de la mañana.
- Paradas emblemáticas: La procesión se detiene en la Catedral de Loja, el Santuario de El Valle y la plaza de San Sebastián.
- Horario clave: Se estima que la imagen ingrese al centro histórico alrededor de las 4 de la tarde, con la misa central prevista para las 18:00.
Lo que viene ahora
Tras la procesión, la Churonita permanecerá en la Catedral hasta el 20 de noviembre, cuando iniciará su retorno a El Cisne. Durante esos días, los fieles podrán visitarla y participar en las eucaristías programadas. Las autoridades recomiendan llegar con tiempo y evitar aglomeraciones, especialmente en horas pico.
La fe en la Churonita no se detiene: mientras ella avanza, Loja se transforma en un santuario a cielo abierto, donde lo sagrado y lo cotidiano se abrazan. Un recordatorio de que, en medio de todo, la tradición sigue latiendo con fuerza.
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