La economía mejora en cifras, ¿por qué los quiteños y lojanos no lo sienten?
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El gobierno presume de un crecimiento del PIB y una reducción del déficit, pero en las calles de Loja y Quito la historia es otra: los precios no bajan y los salarios alcanzan para menos. ¿Por qué la economía nacional no se traduce en bienestar ciudadano?
Si usted siente que su dinero rinde menos cada mes, no es percepción: la inflación acumulada en alimentos y servicios básicos sigue presionando el presupuesto familiar. La recuperación macro no ha llegado al microbolsillo.
El contexto de la paradoja
Las estadísticas oficiales muestran una mejora en indicadores como las reservas internacionales y el riesgo país. Sin embargo, el empleo adecuado sigue sin recuperar los niveles prepandemia y el subempleo afecta a 4 de cada 10 ecuatorianos. En Loja, la situación es similar: el comercio local repunta lentamente, pero las ventas no reflejan el optimismo de los anuncios oficiales.
- Inflación persistente: La canasta básica superó los $750, mientras el salario mínimo es de $460. La brecha se amplía.
- Empleo precario: Más del 60% de los nuevos empleos son informales o temporales, sin acceso a seguridad social ni estabilidad.
- Costos de servicios básicos: La electricidad y el gas han subido más del 15% en el último año, golpeando a los hogares de menores ingresos.
Lo que viene ahora
El gobierno apuesta por la inversión extranjera y la seguridad jurídica para estimular la economía real. Pero mientras los proyectos rinden frutos, las familias necesitan alivio inmediato. Los economistas locales sugieren revisar subsidios focalizados y controlar precios de productos esenciales. La clave está en que las cifras macro lleguen a la mesa de los ciudadanos.
La próxima vez que vea un anuncio de recuperación económica, pregúntese: ¿esto mejora mi día a día? La respuesta, por ahora, es ambigua. La economía mejora, pero el bolsillo aún espera.
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