Los collares de Zapatero y la ropa de verano
[ahoraloja_share]
Collares de Zapatero y ropa de verano: la crisis de precios que ahoga al ciudadano en Ecuador
Mientras José Zapatero, vendedor ambulante en Guayaquil, ve cómo sus collares artesanales se acumulan sin venta, la ropa de verano que antes era un alivio para el calor se convierte en un lujo inalcanzable. La inflación golpea los bolsillos de los ecuatorianos, y el comercio informal ya no da para cubrir ni el plato de comida.
El drama de los collares de Zapatero: un negocio que se apaga
José Zapatero, de 54 años, lleva tres décadas vendiendo collares de conchas y semillas en la Bahía de Guayaquil. “Antes vendía 30 collares al día”, dice. “Ahora, si vendo 3, es un milagro”.
El costo de los materiales aumentó un 40% en el último año. El hilo de nylon, las cuentas de vidrio y las etiquetas de cuero se encarecieron. Zapatero no pudo subir sus precios: “Si cobro $5, nadie compra; a $3, pierdo plata”.
¿Por qué los collares de Zapatero ya no se venden?
- Competencia desleal: Productos importados desde China llegan a $1.
- Menor poder adquisitivo: Los clientes priorizan arroz y aceite antes que adornos.
- Estacionalidad rota: El verano ya no atrae turistas nacionales, que gastan menos en paseos.
La ropa de verano: de necesidad básica a sueño de lujo
En Quito y la costa, la ropa ligera es clave para soportar temperaturas de hasta 35°C. Pero los precios en mercados como San Roque se dispararon: una camiseta de algodón pasó de $6 a $12 en un año.
María Coello, madre soltera en Durán, explica: “Mis hijos necesitan ropa fresca, pero comprarles dos mudas cuesta lo mismo que la mitad del sueldo básico”. Ella recurre a ferias de usados, donde una prenda puede salir en $2. “Pero hasta ahí negocian, porque los revendedores también necesitan comer”.
Datos clave sobre la crisis de ropa de verano en Ecuador
- +25% de aumento en textiles nacionales por alza de insumos (algodón, tintes).
- 3 de cada 10 familias en zonas costeras compran ropa de segunda mano por primera vez.
- $50 es el gasto promedio mensual de un hogar en vestimenta, según el INEC, pero muchos no llegan ni a $15.
La voz del ciudadano: entre collares y remiendos
Zapatero ahora remata sus collares a $1.50 para no perderlo todo. “Es mi único ingreso, pero ya no me alcanza para pagar el cuarto donde vivo”. Mientras, en la calle 9 de Octubre, las vendedoras de ropa de verano ofrecen “promociones de dos por uno” que antes no existían. “La gente regatea como nunca”, dice Carmen Loor, comerciante. “Y uno entiende, porque ellos también están ahogados”.
El gobierno anunció un subsidio a la importación de telas, pero los comerciantes locales dudan que baje el precio final. Entre tanto, los collares de Zapatero y la ropa de verano se convierten en el termómetro de una crisis que no discrimina: ni el adorno ni lo básico se salvan.
Imagen referencial generada con inteligencia artificial.