Macará clama por la reapertura de su puente internacional
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El puente internacional de Macará, arteria vital entre Ecuador y Perú, lleva semanas cerrado y la paciencia de comerciantes, transportistas y familias se agota. La parálisis no solo frena camiones con mercadería, sino que también corta el flujo de turistas y trabajadores que dependen de este paso fronterizo.
Si vives en Loja o viajas al sur del país, esto te afecta directamente: los productos peruanos que llegan a los mercados locales escasean y suben de precio, y cientos de familias que cruzan a diario para trabajar o estudiar se quedan varadas. La economía de toda la región fronteriza se resiente.
¿Por qué está cerrado y qué está en juego?
El cierre responde a denuncias de corrupción en los controles aduaneros y a medidas unilaterales de Perú, según han manifestado autoridades locales. Mientras las negociaciones diplomáticas avanzan con lentitud, en Macará se acumulan pérdidas millonarias y la incertidumbre crece.
- Comercio local: frutas, verduras y artículos de primera necesidad provenientes de Perú no ingresan, lo que eleva precios y desabastece mercados.
- Turismo y servicios: hoteles, restaurantes y tiendas del cantón reportan caídas de hasta 70 % en sus ventas al no llegar visitantes peruanos ni ecuatorianos en tránsito.
- Vida cotidiana: familias que residen en un país y trabajan en el otro viven un calvario diario, sin poder reencontrarse ni cumplir con sus obligaciones.
Lo que viene ahora
El Gobierno ecuatoriano ha anunciado gestiones para retomar el diálogo bilateral, pero la comunidad de Macará exige acciones concretas y plazos definidos. Mientras tanto, los puertos alternos resultan inviables para el comercio local. La reapertura del puente no es solo un acto administrativo: es una necesidad urgente para miles de personas que ven truncado su presente. El pulso de la frontera late con fuerza y espera una respuesta inmediata.
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