Macará clama: urge abrir el puente internacional
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Desde hace semanas, el puente internacional que une Macará con La Tina, en Perú, permanece cerrado. El comercio local está paralizado, los turistas no llegan y las familias que viven a ambos lados de la frontera se ven separadas. La urgencia de reabrir el paso no es solo un clamor, sino una necesidad vital para la economía y la vida de miles de lojanos.
Para ti, lector de Loja y Ecuador, esto no es un problema lejano. Macará es el principal punto de comercio con el norte de Perú. Miles de productos, desde alimentos hasta materiales de construcción, cruzan ese puente cada día. Su cierre encarece los precios, frena el turismo y golpea a pequeños comerciantes que dependen del intercambio fronterizo. Además, las familias separadas por la burocracia y la pandemia sufren en silencio.
Contexto del cierre
El puente fue cerrado por decisiones administrativas de ambos países, alegando controles migratorios y sanitarios. Sin embargo, la falta de coordinación ha convertido una medida temporal en un problema crónico. Mientras tanto, el contrabando crece y los puestos de trabajo se pierden.
- Comercio paralizado: Más de 200 pequeños negocios en Macará reportan pérdidas diarias.
- Separación familiar: Ciudadanos peruanos y ecuatorianos que viven en la frontera no pueden cruzar ni siquiera por emergencias.
- Riesgo de contrabando: El cierre oficial abre paso a rutas ilegales que ponen en riesgo la seguridad.
Lo que viene ahora
Las autoridades locales han solicitado una reunión urgente con la Cancillería. Se espera que en los próximos días se acuerde una apertura gradual, con controles coordinados. Mientras tanto, los comerciantes organizan protestas pacíficas para exigir soluciones. La presión ciudadana será clave.
El puente de Macará no es solo concreto y acero: es el latido de una región que se niega a quedarse aislada. La apertura no puede esperar más.
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