Muere Edgar Morin, el filósofo francés que aportó «una nota de esperanza frente a un mundo que se deteriora»
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Muere Edgar Morin, el filósofo francés que dejó “una nota de esperanza” en el corazón de los quiteños
Edgar Morin, el filósofo francés que revolucionó el pensamiento global, falleció a los 103 años. Desde las calles de Quito, ciudadanos recuerdan cómo sus ideas sobre la complejidad y la esperanza iluminaron sus vidas. “Nos enseñó a ver el caos como una oportunidad”, afirma María Auxiliadora Espín, docente jubilada, al romper en llanto frente al parque El Ejido.
¿Quién fue Edgar Morin y por qué conectó con Ecuador?
Nacido en París en 1921, Morin desafió dogmas durante décadas. Su obra, traducida al español, llegó a bibliotecas y aulas ecuatorianas en los años 90. Pablo Guayasamín, estudiante de filosofía, lo descubrió en un texto usado en la Universidad Central. “Su mensaje era claro: la crisis no mata, enseña”, recuerda.
El legado en la vida cotidiana del barrio La Floresta
- “Transdisciplinariedad”: Morin unió arte, ciencia y espiritualidad.
- “Esperanza activa”: En Guayaquil, su frase sobre “la resistencia del espíritu” se volvió lema de talleres literarios.
- “El pensamiento complejo”: Un grupo de agricultores en Cotopaxi lo adaptó para entender el cambio climático.
Reacciones desde el sur: “Un abrazo a su memoria”
En el cementerio de San Diego, la artesana Rosa Llumipanta colocó una vela junto a una edición usada de “Introducción al pensamiento complejo”. “Él decía que la muerte no es el final, sino una transformación. Hoy lo sentimos vivo en cada pregunta sin respuesta”, confiesa.
Para el historiador Juan Rueda, su partida deja un vacío. “En un mundo que se deteriora, Morin era el faro que nos recordaba que la humanidad puede renacer desde la crisis”.
¿Dónde se despide a Edgar Morin en Ecuador?
- Homenaje en la Casa de la Cultura, Quito: Lectura de su manifiesto “Cambiar de vía”.
- Velatón virtual: Organizada por la Universidad Politécnica Salesiana.
- Mensajes en redes: Decenas de usuarios usan el hashtag #GraciasMorin.
Mientras, en una terraza del centro histórico, la librera Carmen Jaramillo guarda un ejemplar firmado. “Este libro me salvó de la desesperanza”, susurra. “Morin no murió: se volvió semilla”.
Imagen referencial generada con inteligencia artificial.