Noboa apuesta su capital político en un referendo sobre bases extranjeras o nueva Constitución
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El presidente Daniel Noboa ha puesto sobre la mesa una apuesta que define su gobierno: un referendo que pregunte a los ecuatorianos si quieren permitir la instalación de bases militares extranjeras o, como alternativa, redactar una nueva Constitución. No es un mero trámite: es un todo o nada que moviliza a la opinión pública y expone al mandatario a un desgaste en caso de que pierda.
La consulta no es un tema de política exterior lejana. Para un lojano, por ejemplo, la eventual presencia de tropas extranjeras podría significar cambios en la seguridad fronteriza o en la soberanía del país. Además, una nueva Constitución reescribiría las reglas del juego para todos. Por eso, esta noticia toca directamente tu bolsillo, tu seguridad y tu voto.
El contexto de la propuesta
La Constitución actual, aprobada en Montecristi en 2008, prohíbe expresamente la instalación de bases militares extranjeras en territorio ecuatoriano. Noboa plantea que, ante la crisis de seguridad y el narcotráfico, quizás sea necesario revisar esa cláusula. Sin embargo, también abre la puerta a una reforma total de la Carta Magna. La oposición, sectores sociales y analistas ven en esto una maniobra política para reposicionar su figura de cara a las elecciones de 2025.
- Seguridad nacional: Permitir bases extranjeras podría implicar cooperación militar directa de EE.UU. u otros países, pero también riesgos de injerencia.
- Poder político: Un triunfo en el referendo fortalecería a Noboa; una derrota lo debilitaría internamente y ante la Asamblea.
- Costo social: El debate abre heridas entre quienes defienden la soberanía absoluta y quienes priorizan la lucha contra el crimen organizado.
Lo que viene ahora
La propuesta debe pasar por la Corte Constitucional y luego por el Consejo Nacional Electoral para fijar fecha. Mientras tanto, el país se divide: unos ven una oportunidad para blindar la seguridad, otros una amenaza a la independencia nacional. Lo que está claro es que Noboa ha decidido jugársela. Para los quiteños, guayaquileños o lojanos, la pregunta es si estamos listos para cambiar las reglas con tal de sentirnos más seguros, o si preferimos mantener la Constitución intacta aun con sus vacíos. El referendo no solo decidirá el futuro de las bases o la Carta Magna: también definirá si este gobierno tiene la fuerza para seguir adelante.
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