Noboa estrecha lazos con EE.UU. y Europa mientras la crisis interna arde
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Mientras los ecuatorianos enfrentan apagones, inseguridad y un desempleo que no cede, el presidente Daniel Noboa acumula kilómetros en aviones presidenciales. Sus giras a Estados Unidos, España y próximamente a Israel levantan una pregunta incómoda: ¿la política exterior se ha convertido en una válvula de escape para un gobierno que no logra resolver los problemas de casa?
Para el lector de Loja, esto no es un simple rumor de pasillo. Significa que los recursos que se destinan a estos viajes —que incluyen comitivas, hospedaje y logística— compiten directamente con la necesidad de inversión en salud, educación y seguridad en provincias como la nuestra. Además, la imagen de un presidente más visto en el exterior que recorriendo barrios y cantones genera desconfianza.
Contexto de una diplomacia apurada
Noboa asumió con la promesa de un gobierno de puertas abiertas, pero la puerta que más ha usado es la del avión oficial. En menos de un año, ha visitado Estados Unidos para reuniones con el FMI y el BID, España para captar inversión, y se prepara para viajar a Israel, un país en conflicto bélico. Mientras tanto, en Ecuador, el estado de excepción por inseguridad se ha vuelto casi permanente, y las cifras de homicidios no bajan del 40% con respecto al año anterior.
El discurso oficial es que estos viajes buscan atraer inversión extranjera y posicionar al país como un socio confiable. Pero los resultados concretos, por ahora, son escasos. Los acuerdos firmados no se traducen en empleos visibles, y los créditos internacionales, lejos de aliviar el bolsillo, aumentan la deuda que pagarán los ecuatorianos.
Claves de la estrategia exterior de Noboa
- Huida hacia adelante: Cada crisis interna grave coincide con un viaje presidencial. La pregunta es si la agenda internacional está planificada o es reactiva a la presión doméstica.
- Costos vs. beneficios: Cada gira implica gastos en viáticos, seguridad y movilización que podrían financiar obras locales. En Loja, por ejemplo, se necesitan aulas y carreteras; en las giras se invierte en hoteles de lujo.
- Imagen de soledad: A diferencia de gobiernos anteriores que delegaban la diplomacia en cancilleres, Noboa personaliza cada encuentro, lo que centraliza el poder, pero también desgasta su figura si no hay resultados.
Lo que viene ahora
El gobierno anuncia la visita del presidente israelí Isaac Herzog para octubre, y una cumbre de inversiones en Quito. Pero la calle exige hechos: que los recursos lleguen a los municipios, que la policía patrulle las esquinas y que la luz no se corte. La política exterior de Noboa será juzgada no por cuántos países visite, sino por cómo esos viajes mejoren la vida de los ecuatorianos. Por ahora, el escepticismo crece y la paciencia se agota.
En Loja, como en el resto del país, la gente espera un presidente que esté presente en las dificultades, no solo en las fotos con líderes mundiales. La diplomacia no es un lujo, pero tampoco puede ser una excusa.
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